jueves, 22 de febrero de 2007

ganadores


Hubiera sido hermoso seguir pensando que el tiempo adereza con especias deliciosas. Pero no es verdad. Puede llegar sin aviso y arrancarnos del lugar en el que vivíamos para lanzarnos de sopetón al peor tugurio visto jamás por un ser humano. Y sucede. Hoy sonriendo y mañana tiritando de frío. El tiempo puede cambiarlo a peor, e incluso, si lo encabronas de verdad, hacer que olvides por completo. Un nombre, la forma de andar, el rostro que antes veías casi a diario.













No deberíamos acostumbrarnos a una sucesión de imágenes agradables, por si acaso el tiempo decide quitárnoslo de las manos, y nos encontramos vacíos al día siguiente. En nuestra cabeza retumbará la voz del ser perdido y creeremos con firmeza que estamos volviéndonos locos.

Emborráchate entonces para que pase más rápido, en un vago intento por acelerarlo y suplicar clemencia. Inténtalo, aunque no siempre ganes.

martes, 20 de febrero de 2007

la entrada

Permites que te afecte. El desdén de una persona que solo quería arrancarte el corazón. El garabato de un profesor que en otro estado de ánimo lo hubiera modificado con gusto. El tedio. La incertidumbre al ser incapaz de concebir un gran futuro. Puede que no seas tan grande, ni tan brillante. Una canción que recopila tus peores momentos en un día lluvioso. Permites que se cuele por la fina hendidura de una puerta entreabierta y te agarre de las muñecas para arrastrarte a su zulo oscuro y estrecho. Permites que te zarandee y haga contigo lo que quiera durante el tiempo que pierdes la fuerza de la defensa. Muy atrás quedó el día en que prometiste elevar la barbilla y cogerlo con fuerza para no dejarlo resbalar. El día en que prometiste cogerla de la cintura y matarla de un beso tan largo que al poco fuera incapaz de recordar los anteriores.
Atrás.
Tan atrás que el ruido de sus engranajes se convierte en un débil murmullo. Y el murmullo se apaga hasta desapareer del todo. Hay días en los que hubiera sido mejor permanecer en cama, enfermo o profundamente dormido.

miércoles, 14 de febrero de 2007

Universidad


Cuando llevas tres años en la Universidad piensas que nadie se tomó la molestia de prevenirte. Te acribillaron con datos, estadísticas nefastas para impedir que te durmieras en los laureles. No mencionaron el tedio tras una clase nefasta. La poca concreción hasta llegar al ecuador del tercer año. La confusión ante una meta tan incierta como el lugar en el que te dejarás la piel para comprar unas cuantas latas de conservas y cartones de vino caliente.

Y dentro la gente es como una masa que se mueve a todos lados abriendo la boca para morder, y desangrar, si es preciso. Aquí abajo no existe la clemencia. No ya con el estudiante inferior si no con el que no acepta una sonrisa generalizada, la falsa felicidad constante de los que aspiran a obtener un hueco en la cafetería los días de fiesta. Te paraliza. Frena tu respiración hasta cerciorarse de que no volverás a mover los brazos de forma agónica.

A todo podría añadirse, además, un amor no correspondido, para hacer de tu paso por el gran y gris edificio un triste espectáculo de telenovela. Aquella mano que no conseguiste alcanzar, como hace unos años, en el instituto. La historia se repite.

Nadie te puso sobreaviso, aun habiéndola pisado en su juventud. Ves una serie de médicos en la televisión, que anima a ser implacable con tus objetivos y más aún con las adversidades que salen al paso. Todo el mundo anima en las gradas, y tú solo puedes agachar la cabeza avergonzado.

domingo, 11 de febrero de 2007

Bienvenidos

La compra de un cuaderno en blanco o la apertura de una página en Internet en la que puedas exhibir relatos de tu vida privada responde ante la imperiosa necesidad de sentirse escuchado al otro lado. Mucho más que sentirse acompañado con el sonido del televisor al fondo. Más que en una tópica habitación llena de gente, desbordada de carcajadas e histéricas miradas que viajan en todas las posibles direcciones.










Muchas personas carecen de tiempo para hacerlo. Son las llamadas personas afortunadas. Las que lo cubren interactuando con otras personas en lugar de dar rienda suelta a un feroz exhibicionismo, relacionado con la falta de proximidad, la habilidad comunicativa y el afecto. Podría decirse que la generalización no siempre da buenos resultados, pero este es mi blog y digo lo que me da la gana.




Antes de llevar a buen puerto una idea tan descabellada, me parecía divertido justificar y encontrar una razón por la que perpetuarlo. Sin más, bienvenidos a la ventana que todo puede mostrarlo tal y como pasó en verdad o al contrario; desdibujado, hinchado como el globo que se balancea a punto de explotar.




Bienvenidos.