La compra de un cuaderno en blanco o la apertura de una página en Internet en la que puedas exhibir relatos de tu vida privada responde ante la imperiosa necesidad de sentirse escuchado al otro lado. Mucho más que sentirse acompañado con el sonido del televisor al fondo. Más que en una tópica habitación llena de gente, desbordada de carcajadas e histéricas miradas que viajan en todas las posibles direcciones.

Muchas personas carecen de tiempo para hacerlo. Son las llamadas personas afortunadas. Las que lo cubren interactuando con otras personas en lugar de dar rienda suelta a un feroz exhibicionismo, relacionado con la falta de proximidad, la habilidad comunicativa y el afecto. Podría decirse que la generalización no siempre da buenos resultados, pero este es mi blog y digo lo que me da la gana.
Antes de llevar a buen puerto una idea tan descabellada, me parecía divertido justificar y encontrar una razón por la que perpetuarlo. Sin más, bienvenidos a la ventana que todo puede mostrarlo tal y como pasó en verdad o al contrario; desdibujado, hinchado como el globo que se balancea a punto de explotar.
Bienvenidos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario